La contínua evolución de la industria del running ha provocado nuevos avances y aplicaciones tecnológicas que nos ayudan (o no) a medir y entender mejor el rendimiento del cuerpo humano.

Los nuevos dispositivos de muñeca incluyen ya acelerómetros que muestran distintos parámetros de la biomecánica de la carrera, como son la frecuencia de carrera, amplitud de zancada, tiempo de contacto con el suelo y oscilación vertical.

El problema es que todavía no existe una correcta comprensión de estas variables, a veces, ni siquiera de los propios desarrolladores de estos mismos dispositivos.

Este artículo se centrará en analizar y explicar la oscilación vertical durante la carrera a pie.

¿Qué es la oscilación vertical?

La oscilación vertical durante la carrera a pie es la distancia en el eje vertical que existe entre el punto más bajo y el más alto de la trayectoria del Centro de Masas (CM).

El CM de nuestro cuerpo es punto geométrico que dinámicamente se comporta como si en él estuviera aplicada la resultante de las fuerzas externas al sistema.

En posición anatómica, el CM se sitúa aproximadamente a la altura del ombligo y muy cercano al eje axial de nuestro cuerpo.

Este punto teórico varía en función de la anatomía individual, pero también varía en función de nuestra posición corporal.

De manera práctica, en el entrenamiento tomamos como referencia aproximada del CM la cadera, aunque este punto realmente varía de manera continua con el gesto deportivo.

En la carrera a pie, la variación es mínima, ya que normalmente el cambio de posición de cualquier segmento corporal es compensado de manera opuesta y simétrica con el segmento contralateral. Por ejemplo, cuando un brazo oscila hacia delante, el opuesto va hacia atrás, lo mismo pasa con las piernas, manteniendo el CM en un espacio acotado.

¿Cómo se mide?

Medir la posición exacta del CM es muy difícil, y me atrevería a decir que medirla en movimiento es imposible actualmente.

La manera más aproximada de hacerlo es mediante un análisis digitalizado en 3D, lo cual requiere unas herramientas y logística fuera del alcance de la mayoría de entrenadores.

Sin embargo, los nuevos dispositivos de muñeca incluyen un acelerómetro que trata de aproximar un dato respecto a esa oscilación.

¡Ojo! este acelerómetro no mide la oscilación del CM, sino que mide la oscilación vertical de un punto del cuerpo, en este caso el punto del torso donde se sitúa la banda pectoral, en la que va insertado el acelerómetro.

Pero como se ha explicado anteriormente, el CM se mantiene siempre muy próximo a un punto de la cadera, por lo que la oscilación de este punto y cualquier otro punto del tronco será muy similar al comportarse casi como un sólido.

Otra forma de medirlo sería mediante un vídeoanálisis.

Existen programas como Kinovea (software de biomecánica) que calculan automáticamente la trayectoria de un punto en un vídeo, incluso, la última versión ofrece una funcionalidad de modelizar el cuerpo y obtener visualmente el CM (de manera estática, no dinámica).

¿Por qué se produce?

La oscilación vertical del CM se produce al actuar dos fuerzas de dirección vertical pero sentidos opuestos, que son la fuerza gravitatoria (G) y la componente vertical de la fuerza de reacción contra el suelo (Fy).

La G actúa de manera continua en sentido negativo (hacia abajo) y magnitud constante (G = -9,81m/s x m) y Fy actúa de manera interrumpida, solamente durante el tiempo de contacto, en sentido positivo (hacia arriba) y magnitud variable.

¿Qué nos aporta?

Para entender la importancia de la oscilación vertical, podemos realizar un ejercicio de imaginación.

Pensemos por un momento, que tratamos de correr minimizando esta variable hasta reducirla a cero.

Esto quiere decir que en ningún caso podría haber fase de vuelo, porque en el momento en que dejamos de aplicar una fuerza que se opusiera a la G, irremediablemente el CM iniciaría un descenso.

De esta manera, deberíamos estar siempre en contacto con el suelo, generando una fuerza vertical constante y de igual magnitud que G.

Simplemente de manera intuitiva ya se percibe como algo incómodo, ineficiente y prácticamente imposible.

De la misma manera y en sentido contrario, si tratamos de conseguir una enorme oscilación vertical, deberíamos aplicar muchísima fuerza en este eje en detrimento de la fuerza horizontal, por lo que tratar de maximizar la oscilación vertical tendría como consecuencia una longitud de zancada igual a cero, dejaríamos de avanzar.

Ambos casos nos llevan al mismo punto: el equilibrio.

La oscilación vertical es algo inherente a la carrera a pie, una consecuencia de las fuerzas que aplicamos y a las que estamos sometidos.

¿Es un buen indicador del rendimiento?

Por el momento todavía no existe literatura suficiente para determinar una relación directa entre la oscilación vertical y el rendimiento, existen estudios contradictorios sobre la oscilación vertical y la economía de carrera debido a que no se evalúan poblaciones grandes y heterogéneas ni amplios rangos de velocidades.

A nivel práctico, que es lo importante para entrenadores y deportistas, podemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • La oscilación vertical es una variable más íntimamente interrelacionada con otras docenas de variables y que no puede ser aislada ni modificada a conciencia sin cambiar significativamente la mecánica de carrera al completo.

Por tanto, no debería ser un objetivo del entrenamiento tratar de oscilar más o menos, a riesgo de comprometer nuestra economía de carrera.

  • La oscilación vertical puede ser una variable a tener en cuenta en la evaluación para comprender qué sucede mecánicamente, siempre que se haga junto a las variables que la condicionan (velocidad, frecuencia y amplitud de zancada, tiempo de contacto, peso, estado de forma, etc…).
  • La oscilación vertical varía significativamente entren individuos, siendo cientos los factores que la influyen: antropométricos, fisiológicos y técnicos.
  • La oscilación vertical varía en función de la velocidad.
  • A velocidades muy bajas la oscilación vertical es menor por una fase de vuelo muy reducida (trote muy suave).
  • En el resto del espectro, desde velocidades moderadamente bajas hasta velocidades altas, la oscilación vertical tiende a ser menor a medida que se aumenta la velocidad por efecto de una mayor frecuencia de zancada.

Por lo tanto, y para concluir, no se puede disociar nunca la oscilación vertical del ritmo de carrera.

Referencias

Moore I.S., (2016). Is There an Economical Running Technique? A Review of Modifiable Biomechanical Factors Affecting Running Economy, Sports Medicine.

Peikriszwili, M. et al. (2012). The Relationship Between Running Economy and Biomechanical Variables in Distance Runners, American Alliance for Health, Physical Education, Recreation and Dance. Vol. 83, nº 3, pp. 367-375

Saunders P.U. et al. (2004). Factors Affecting Running Economy in Trained Distance Runners, Sports Medicine 34(7):465-85.

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